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Bhutan

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EXPECTATIVAS DE UN FUTURO INCIERTO PARA LOS REFUGIADOS DE LARGA DURACIÓN: EL CASO CONCRETO DE BHUTÁN

Publicado el 20 junio 2013 por admin

Bhutan

Los refugiados de Bhután reivindican su derecho a retorno

 

 

 

 

 

 

Autora: Nina Wörmer Nixdorf

Para poder afrontar los retos a los que se enfrenta la Comunidad Internacional con los refugiados de larga duración, primero debemos definir y describir, brevemente, algunos de los conceptos y cifras más importantes.

Los últimos datos publicados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), sitúan en 42,5 millones a las personas que se encontraban en situación de desplazamiento forzoso a finales de 2011.

                                                                                                                              

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al analizar estas cifras debemos tener en cuenta qué status configuran este concepto. De hecho, para el ACNUR, la cifra de desplazados forzosos representa la suma de personas refugiadas[1] y de personas en situación de desplazamiento interno, IDPs (por sus siglas en inglés)[2].

En el año 2011 la cifra de desplazados forzosos aumentó en 4.3 millones de personas respecto a 2010[3]. De hecho, más 800.000 personas se convirtieron en refugiados al cruzar una frontera internacional huyendo de su país[4]. Esta cifra es la más elevada desde el año 2000. Respecto a los IDPs tenemos que hablar de más de 3.5 millones de personas en un año, “lo que supone un aumento del 20% respecto al 2010”[5].

Según podemos ver en el gráfico “a pesar del alto número de nuevos refugiados, la cifra total de desplazados por conflictos fue menor que en 2010, en que hubo 43,7 millones. Esto se debe principalmente al efecto compensador que ha supuesto el retorno a gran escala de personas desplazadas internas que han regresado a sus hogares en 2011, y que se eleva a 3,2 millones, la cifra más alta de retornos de desplazados de la última década[6].

Según ACNUR, la presente situación nos demuestra una tendencia que marcará el futuro a nivel global:

Desde una perspectiva a 10 años vista, el informe nos muestra algunas tendencias preocupantes: una de ellas es que el desplazamiento forzado está afectando a un número cada vez mayor de personas a nivel global, con la media anual sobrepasando los 42 millones en los últimos cinco años. Otra sería que una persona que se convierte en refugiado, tiene muchas más posibilidades de permanecer en esa situación por muchos años, a menudo en un campo de refugiados o viviendo en situación de precariedad en algún barrio urbano. De los 10,4 millones de refugiados bajo el amparo de ACNUR, casi tres cuartas partes (7,1 millones) llevan viviendo en el exilio durante más de cinco años, a la espera de una solución a su situación[7].

Uno de los retos a los que nos vamos a tener que enfrentar como sociedad internacional es la existencia, y seguramente el aumento constante, de refugiados de larga duración, es decir, que la situación de refugio de la inmensa mayoría de los refugiados supera los 5 años de duración.

Los principales problemas que surgen cuando la situación de refugio se perpetúa son:

  1. Falta de perspectivas de futuro:
    1. Ausencia de trabajo en los campos de refugiados.
    2. No aceptación por parte del país receptor.
    3. Escolarización y formación limitadas.
    4. Ausencia de estatus legal y jurídico.
    5. Dependencia de Organismos Internacionales.
  2. Problemas de salud:
    1. Malnutrición.
    2. Problemas psiquiátricos.
  3. Imposibilidad de retorno:
    1. Separación de sus familias.
    2. Desarraigo.
    3. Ausencia de relación con la patria.
  4. Violencia y hábitos de adicción en los campos de refugiados:
    1. Violencia de género.
    2. Consumo de alcohol y estupefacientes.

Para describir estas problemáticas quiero utilizar el ejemplo de los refugiados bhutaneses.

Si bien Bhután no es un país que juegue un rol de vital importancia en la política internacional considero que en materia de refugio es una clara muestra de las dificultades e injusticias a las que se ven expuestos los millones de habitantes del planeta que se encuentran en esta situación.

Para empezar debemos destacar que a diferencia de muchos otros países “emisores” de refugiados, en Bhután no existe un conflicto armado, pero sí una discriminación étnica que según organismos como Human Rights Watch o autores expertos en la materia como Michael Hutt, David Thornson o Nanda Gautam (por citar algunos) puede describirse como “limpieza étnica”.

La realidad es que desde 1991 la monarquía absolutista bhutanesa, y actualmente también el gobierno de Bhután, han forzado a la minoría étnica de los Lhotshampa a abandonar el país.

Este grupo étnico que profesa la religión hindú, tuvo que abandonar su país de origen debido a la implementación de diferentes leyes[8] y la puesta en marcha de políticas discriminatorias que les negaban la nacionalidad bhutanesa. A raíz de estas medidas gubernamentales más de 100.000 Lhotshampa tuvieron que instalarse en los 7 campos de refugiados que el ACNUR estableció en Nepal.

Los siete campos y sus habitantes (año 2006)

Camp Población. Nº de familias Nº de chozas Personas por choza
Beldangi-1 18,335 2524 2843 6.45
Beldangi-2 22,542 3358 3604 6.25
Beldangi-2 extension 11,594 1672 1827 6.35
Goldhap 9513 1348 1511 6.30
Khudunabari 13,392 1960 1960 6.83
Sanischare 20,993 2790 3212 6.54
Timai 10,293 1382 1716 6.40
Total 106,662 15,034 16,673 6.40

 

De esta manera los Lhotshampa dejaron de ser considerados ciudadanos y se convirtieron en  refugiados. Una realidad que se  sigue alargando hasta el día de hoy.

Han pasado 22 años desde que los primeros refugiados bhutanses llegaron a los campos en Nepal, pero ninguno de ellos ha podido regresar a su país de origen. De esta manera, las autoridades bhutanesas están privando a los refugiados de uno de sus principales derechos: el derecho al retorno.

La única solución que se les ha dado es la reubicación en terceros países. Actualmente, y desde 2007, ocho países[9] han recibido a refugiados bhutaneses. Esta reubicación ha logrado que en 2013, 69.000 de los más de 108.000 refugiados estén viviendo fuera de los dos campos de refugiados que existen actualmente en Nepal[10].

A los 69.000 Lhotshampa que no han querido formar parte del programa de reasentamiento, o que aún están a la espera de ser enviados a terceros países, les quedan pocas esperanzas para volver a Bhután en algún momento.

De hecho, ellos se enfrentan a problemas de diferente índole:

a) No reconocimiento por parte de Nepal de su condición de refugiado:

Este hecho hace que para los refugiados sea imposible desarrollar una vida normal fuera de los campamentos. El gobierno nepalí les impide realizar trabajos remunerados dentro de las fronteras de su país. Esto conlleva a una escalada de tensión dentro de los campos porque no hay opción de lograr un desarrollo personal en materia laboral.

b) Aumento de la violencia en los campos[11]:

Desde 2002 se han tipificado múltiples denuncias por violencia. En el año 2003 ACNUR recogió información sobre 48 de casos de violencia doméstica, violaciones, matrimonios forzosos y más de 35 casos de desaparición de niñas y mujeres (se cree que son víctimas de tráfico de personas) al año[12].

Un factor que influye en considerablemente en las acciones violentas que se dan en los campos es el consumo de alcohol y sustancias ilegales. El alcoholismo es uno de los principales problemas cuando hablamos de abuso de sustancias en los campos[13].

c) Ataques policiales:

Existen varias denuncias por abusos de la fuerza por parte de la policía  nepalí contra refugiados bhutaneses. El último caso es de abril de 2012 y relata la detención y el maltrato de un refugiado de 29 años a manos de la policía nepalí[14]. Antes, en mayo de 2007 la policía nepalí acabó con la vida de dos jóvenes refugiados e hirió a decenas de refugiados[15].

Además existen casos de fallecimiento a manos de la policía india. El caso más llamativo se produjo en 2007 cuando un número reducido de refugiados intentaron cruzar la India para poder regresar a Bhutan. El enfrentamiento entre la policía y los refugiados se saldó con un refugiado muerto.

d)Dependencia de Organismos Internacionales:

Debido a la imposibilidad de obtener trabajo y por consiguiente de hacerse valer por sí mismos en el aspecto económico, los refugiados tienen una dependencia absoluta de la Ayuda Internacional.

Con la actual crisis financiera y los recortes estatales por parte de la mayoría de los países del Norte en materia de cooperación el futuro de los refugiados, debido a esta completa dependencia, se queda aún más en el aire.

Este último punto es aplicable en su totalidad a todos los casos de refugiados de larga duración a nivel mundial. El reto al que nos enfrentamos es lograr cambiar esta realidad, aportando opciones de futuro para tantos millones de personas fuera de los miles de campos de refugiados que se encuentran a lo largo y ancho de todo el planeta.


[1] Según el Artículo 1 de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de las Naciones Unidas de 1951, entendemos por refugiado a una persona  “Que, […] debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él”. [en línea] http://www.acnur.org/t3/a-quien-ayuda/refugiados/la-proteccion-internacional-de-los-refugiados-estandares-seleccionados/#Definici%F3n

[2] Para ACNUR, “los desplazados internos no cruzan fronteras internacionales en busca de seguridad y protección, sino que permanecen dentro de su propio país”. [en línea] http://www.acnur.org/t3/a-quien-ayuda/desplazados-internos/

[4] Ibídem.

[5] Ibídem.

[8] Las principales Leyes que han permitido a las autoridades bhutanses a expulsar a la población perteneciente a los Lhotschamapa son: Se trata de la Ley de nacionalidad de Bhután “Nationality Law of Bhutan” de 1958, su derogación y posterior promulgación por las Leyes de “Citizenship Act” de 1977, “Marriage Act” de 1980 y  “The Bhutan Citizen Act” de 1985.

[9] Los ocho países son: Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Noruega, Dinamarca, Países Bajos y Reino Unido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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HAITÍ EN EL PUNTO DE MIRA DE LOS MEDIOS: QUÉ SE HIZO MAL Y CÓMO HACER UNA MEJOR INFORMACIÓN

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HAITÍ EN EL PUNTO DE MIRA DE LOS MEDIOS: QUÉ SE HIZO MAL Y CÓMO HACER UNA MEJOR INFORMACIÓN

Publicado el 03 junio 2013 por admin

Haití

Tet Kale, Autor: Nacho Fradejas García en http://bit.ly/162bOHW

 

 

Autora: Nereida López Torres

 Nada más y nada menos que tres años han pasado ya desde el terremoto que asoló Haití el 12 de enero de 2010. Tres años desde 7,2 grados en la escala Richter sacudieran la parte oeste de la isla compartida con República Dominicana. Según datos de Cruz Roja, el terremoto destruyó 105.000 hogares, provocó que más de un millón de personas se convirtieran en desplazados y causó cerca de 7,8 billones de pérdidas económicas.

Y también hace tres años que se realizó una de las coberturas más vergonzosas y desastrosas por parte de los medios de comunicación de una emergencia humanitaria que conmocionó al mundo entero, por su intensidad y por su gran ataque a la extrema vulnerabilidad que llevaba el país viviendo desde hace gran cantidad de años.

Haití, durante un mes, fue un país colonizado por medios de comunicación y por organizaciones no gubernamentales. Unos con muy buenas intenciones, otros, seguramente las llevaron, pero se les cayeron al suelo en cuanto bajaron del avión y formaron ese cuello de botella del que casi era imposible tanto entrar, como salir.

Y tras estos tres años desde aquel desastre, Haití ha salido principalmente en los medios de comunicación 2 veces más. Los dos diez de enero siguientes al terremoto. Cabe preguntarnos dónde quedó esa preocupación que a tantos medios no dejó descansar ni de día ni de noche para cubrir de manera, podríamos calificar de “imprudente”, aquel suceso.

Muchas cosas han sucedido en Haití desde aquel 10 de enero de 2010, y apenas se han hecho eco. Quizá porque los hechos no eran tan fotografiables, impactantes al ojo humano o porque, tras el desastre informativo que se llevó a cabo, prefieren dejarlo en la recámara, no vaya a ser que vuelvan a caer en los mismos errores que incurrieron hace tres años.

Y muchas ocurrieron antes de este suceso, las cuales tampoco generaron un interés mediático destacado. Quizá es hora de plantearse que Haití, ese pequeño país que ocupa una superficie de casi 28.000 km cuadrados, tiene derecho a ser protagonista en las secciones de internacional de muchos medios de comunicación. Desde 1986, Haití intentó por todas las maneras, alcanzar ciertos niveles de democracia que se vieron constantemente truncados por diversos hechos que fueron impidiendo que saliera a flote. Casi 30 años bajo el yugo de los dos regímenes dictatoriales de la familia Duvalier hicieron que la población haitiana viviera bajo unos niveles de desigualdad constantes frente a las élites que movían capitales a su antojo y jugaban con la vida de sus nacionales. Su régimen se caracterizó por las detenciones arbitrarias en relación a causas políticas, los cuales fueron recluidos y sometidos a maltratos o a ejecuciones extrajudiciales. La libertad de expresión brillaba por su ausencia durante los quince años de gobierno de Baby Doc, cantidad de medios de comunicación fueron censurados y sus periodistas corrieron una suerte similar a la de los presos políticos.

Esta represión constante que vivió la población fue perpetrada en su mayor parte por los Tonton Macoutes, definidos por Sonia Alda Mejías, investigadora del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado como “una milicia popular en origen que fue empleada como instrumento del Presidente para reprimir la disidencia”.

Con la llegada al poder de Jean Bertrand Aristide, el pueblo haitiano creyó ver la luz, pero tampoco. Aristide se enfrentó a uno de los retos más importantes de su vida, que era dotar al país de unas verdaderas estructuras estatales que devolvieran la confianza a la población. Pero el ex religioso no consiguió llevar a cabo su proyecto político en el país. Varios golpes de Estado se sucedieron hasta la llegada al gobierno de Reneé Preval, presidente del país en el momento en el que el terremoto sacudió a la isla.

Según los datos publicados en el último anuario del PNUD que ha salido a la luz en este año, Haití se encuentra dentro del grupo de países de desarrollo humano bajo, ocupando el puesto 161 de los 186. En 2009, Haití se situaba dentro del grupo de países de categoría anterior, los denominados países de desarrollo humano medio. De igual manera, llama la atención el número de muertes relacionadas con el cólera que documenta el informe en relación. Durante el periodo 2005-2010, el PNUD documenta 3990 fallecimientos a causa del cólera,  seguido muy de lejos por Sudán, con más de mil casos.

Por tanto, quizá sí que debería interesarnos qué es lo que pasa en este país de las Antillas. Y no referirnos únicamente a él cuando de emergencias humanitarias se trata. Novedades a distintos niveles se han sucedido en estos últimos tres años que son dignas de destacar.

Empezando a nivel político, año y medio después Haití elegía a su nuevo presidente tras un periodo electoral un tanto convulso, en el que la OEA tuvo que dar un puñetazo en la mesa ante el flagrante fraude que se estaba cometiendo en los comicios. Las urnas determinaron que Michel Martelly era el designado por el pueblo, pero las noticias principales que tuvimos sobre el nuevo presidente haitiano fueron que era un músico muy conocido en el país. Sobre el nuevo dirigente poco sabemos aparte de las visitas oficiales que ha realizado a algunos países o los discursos promulgados en los últimos aniversarios del terremoto. Por tanto, sería interesante conocer si la población sigue brindando su apoyo incondicional a este presidente, que fue empujado por la mayoría de las clases populares a hacerse cargo del país tras, la ineficacia o “cuando algo te sobrepasa” de Preval o si, por el contrario, estamos ante un gobierno de tradición continuista apoyado por las oligarquías. “Su equipo no son gente de cambio, son más cercanos a la dictadura Duvalierista” tal y como opina François Kawas, director del Observatorio de Políticas Públicas y de la Cooperación Internacional en Haití en una entrevista concedida al periódico Diagonal.

Por otro lado, a principios de marzo, veíamos como el ex presidente Jean Claude Duvalier, también conocido como Baby Doc, comparecía ante el Tribunal de apelaciones haitiano bajo la acusación de  haber perpetrado crímenes de lesa humanidad y desvío de fondos durante los quince años que presidió el país. Duvalier ya había intentado evadirse varias veces de la justicia haitiana, que ya le había llamado a declarar en tres ocasiones desde su vuelta inesperada al país después de los 25 años que pasó en Francia tras huir de Haití después de ser derrocado por las revueltas populares.  La organización Human Right Watch (HRW) estima que durante el régimen de Duvalier, entre 20.000 y 30.000 personas fueron asesinadas.

Respecto a las relaciones bilaterales, Haití y República Dominicana han tenido serios conflictos diplomáticos desde 2007 a raíz de una directiva de la Junta Central Electoral, en relación a la expedición de documentos de identidad a dominicanos de ascendencia haitiana. Y tras la renovación de la Constitución dominicana en 2010, se amplió la negativa a otorgar la nacionalidad a los hijos de aquellas personas que estuvieran residiendo ilegalmente en el país. De esta situación se hizo eco Amnistía Internacional hace dos años e instó al gobierno de República Dominicana a solucionar esta desagradable situación. A ello, hay que sumar las repetidas expulsiones colectivas que lleva a cabo el gobierno dominicano de migrantes haitianos a pesar de la solicitud del ACNUR de que estas expulsiones se suspendieran por razones humanitarias.

Por su parte, el gobierno de Ecuador también lanzó un aviso a los ciudadanos haitianos. Mediante un comunicado lanzado a principios de marzo, se informaba que a partir del 1 de abril, todo haitiano que quisiera entrar en el país, necesitaría una carta de invitación que proviniese de algún ciudadano ecuatoriano, suscrita ante notario, en la que el residente se comprometiera a hacerse cargo de los gastos de alimentación, alojamiento y los posibles gastos médicos que su visita haitiana pudiera acarrear. A su vez, el firmante del documento debía acreditar su solvencia económica, teniendo un mínimo de 1000 dólares de ingresos mensuales. Finalmente, un día antes de su entrada en vigor, el gobierno ecuatoriano decidió no aplicarla ya que “todavía haría falta llegar a algunos acuerdos con el régimen de la nación caribeña para la introducción de este requerimiento”, según publica el periódico ecuatoriano La Hora.

Por otro lado, el cólera sigue siendo un problema crucial en el país. Se están realizando grandes proyectos de agua y saneamiento para conseguir cortar de raíz esta enfermedad que está diezmando a la población desde que volviera a aparecer en el país meses después del terremoto. De hecho, el 27 de febrero de este año, la OPS/OMS instó a la comunidad internacional a financiar el plan presentado por el gobierno haitiano en agua y saneamiento para conseguir atajar la enfermedad. El huracán Sandy fue otra emergencia humanitaria que quizá debió ser más destacada, sobretodo en comparación con la cobertura que se realizó cuando la tormenta llegó a Estados Unidos. Ni que decir tiene que los niveles de destrucción en ambos países están en las antípodas de la comparación. En Haití, dejó cerca de 50 muertos y anegó gran parte de los cultivos de la población. El primer ministro Laurent Lamothe declaraba que los cultivos que no se llevó por delante el huracán Isaac, que afectó a la isla en verano del pasado año, “han quedado destruidos por Sandy”.

A nivel social, resulta muy importante el empuje que está dando la población a la reconstrucción del país, dando así visibilidad a esa realidad que pocas veces hemos visto reflejada en los medios de comunicación. La realidad de que el pueblo haitiano no es un pueblo pasivo, sin miras de futuro y que lo único que espera es la ayuda internacional. El vivo ejemplo de esta actitud está en un pequeño artículo publicado en la página web  del PNUD en el que se destaca la creación por parte de mujeres haitianas de pequeñas empresas. Y ese es solamente un ejemplo de los muchos que hay.

Desde España tampoco nos quedamos cortos. Puesto que últimamente, estamos siendo conocidos a nivel internacional por nuestros casos de corrupción, era de esperar que tuviéramos alguno relacionado con el ámbito de la Cooperación. Y casualmente, parte de la corruptela está directamente ligada con Haití. En la Comunidad Valenciana saltó la liebre con el caso del “Escándalo de la Cooperación”. Rafael Blasco, principal imputado de la trama, era Consejero de Solidaridad Ciudadana en la Comunidad Valenciana. El Tribunal Superior de Justicia la Comunitat Valenciana acusa a la trama de haberse apropiado de cerca de seis millones de euros de fondos concedidos para la ayuda a países en desarrollo. Todo se orquestó bajo la Fundación Cyes y un entramado de empresas que desviaban el dinero de los fondos de cooperación a cuentas privadas. Haití está inmersa de manera directa en esta trama de corrupción, ya que, a petición de la Consejería de Solidaridad Ciudadana, se propuso a Cruz Roja participar en un proyecto consistente en la creación de un hospital. El exconsejero, Rafael Blasco, pensaba otorgar más de cuatro millones de euros para el proyecto, cuando, según la investigación llevada a cabo por la juez, la realidad era otra: apropiarse de los fondos del proyecto. Cruz Roja no aceptó la oferta ya que consideraban que no se ajustaba al tipo de proyectos en los que la organización suele participar. Sobra decir que el asunto no alcanza a aparecer en páginas de interés nacional, sino en las secciones dedicadas a las Comunidades Autónomas, perdiendo por lo tanto importancia e impacto mediático.

Por ello, tras estas breves pinceladas, cabe preguntarse, ¿cuánta información hemos recibido sobre estos sucesos? Quizá habría sido adecuado haberle dedicado tanto ímpetu a este tipo de noticias como el que se dedicó a buscar la foto más impactante del terremoto o el testimonio más desgarrador y lacrimógeno.

Si se hubiera dedicado tanto empeño a cubrir periodísticamente estas situaciones, probablemente se habría presionado más a la Comunidad Internacional para que desembolsase con más celeridad las partidas de dinero prometidas.

Dicha presión hubiera valido para que el gobierno haitiano ejerciera verdaderos actos de transparencia sobre los proyectos llevados a cabo.

Es necesario a futuro que se tenga en cuenta a las ONG y a los Organismos Internacionales, como los que llevan trabajando en Haití desde antes del terremoto, como fuente seria y necesaria para los medios de comunicación. Sin su punto de vista, las informaciones al respecto quedan incompletas y, probablemente, más sesgadas.

Y todo esto, hubiera sido la mejor manera de escuchar a los ciudadanos haitianos, que llevan años dejándose la piel para construir (y tras 2010, reconstruir), ese país que con tanta insistencia, se recordó que era el país más pobre de América.

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foro tunez

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Entre la vieja izquierda y los nuevos movimientos sociales. Crónica del Foro Social Mundial. Reflexiones y Debates.

Publicado el 15 abril 2013 por admin

  foro tunez             Arantxa Freire y Carmen de Miguel, de Alianza por la Solidaridad[1].

El Foro Social Mundial, es según su propia página web un espacio “democrático de debate de ideas, de análisis y reflexión, de formulación de proposiciones, de intercambio de experiencias y de articulación de los movimientos sociales, redes, ONGs y de otras organizaciones de la sociedad civil que se oponen al neoliberalismo y a la dominación del mundo por el capital y por toda forma de imperialismo”. Pero ¿está la izquierda clásica preparada para aportar alternativas al sistema que provoca la crisis global? ¿Son los movimientos sociales mucho más ágiles y efectivos para el cambio social?

 El Foro Social Mundial se inició en 2001 como alternativa al foro de Davos, y como dice en su Carta de Principios, trata de ser un “proceso queestimula a las entidades y movimientos participantes a que coloquen susacciones locales y nacionales junto a las instancias internacionales,como cuestiones de ciudadanía planetaria, introduciendo en la agenda global las prácticas transformadoras que estén vivenciando para la construcción de un nuevo mundo más solidario. Para la Alianza por la Solidaridad,  este ha sido su bautismo alterglobalizador, participando en el Foro, como metáfora de lo que pretende ser: una organización para el cambio social que nace escuchando a la sociedad.

Estas líneas son una crónica de los espacios de participación del Foro, de los debates vividos y de los principales retos por los que se está trabajando globalmente como parte de la sociedad civil.

El Foro de este año, realizado en Túnez del 26 al 30 de marzo de 2013, contó con más de 30 mil delegados de 4.600 organizaciones de 127 países y más de 1.500 conferencias y actividades, lo que ya, a primera vista, da cuenta de la variedad y diversidad de sus propuestas.

A pesar de ser un encuentro bendecido por los ATTAc y la izquierda más clásica (sólo hace falta ver la media de edad de los foros): partidos comunistas, anarquistas, sindicalistas, feministas o ecologistas, este año merece atención el espacio que ocupó el movimiento 15 M -o los globales Occupy- con una plaza global y un fuerte movimiento crítico hacia las instituciones “clásicas” de la izquierda. En esta edición del Foro social se pudo constatar la crítica de algunos movimientos que nacieron con las primaveras árabes allí presentes que buscan ser una alternativa real a las preocupaciones de la mayoría. Desde esa “Plaza Global” (contaban en el foro con un espacio físico) muchos activistas promulgan un cambio en el funcionamiento y objetivos del foro, tanto desde el punto de vista del comité organizador, (que consideran poco representativo y muy vertical) como en el formato mismo y los objetivos y su tipo de comunicación.

Como en los últimos años, hemos observado dentro del foro una crítica a aquella izquierda generacional que continúa mirando con recelo las nuevas formas de organizar y compartir, que continúa  buscando mantener su status-quo y sus organizaciones jerárquicas, sus “necesidades de organización”, sus discursos sobre “lo público” en lugar de “lo común”.

Los recortes como forma de violencia contra las mujeres

Mujeres tunecinas, egipcias, palestinas, mexicanas, españolas y así hasta de más de cien países. La Asamblea de Mujeres fue la primera actividad del Foro Social Mundial.

Por la sala de congresos de la Universidad El Manar alzaron su voz movimientos de mujeres con luchas comunes: su crítica al capitalismo salvaje y a todo modelo de desarrollo que las cosifica, las marginaliza y las violenta, abandonándolas al desempleo y a la precariedad, y  excluyéndolas de las toma de decisiones y de las riquezas. Desde las feministas tunecinas pidiendo solidaridad en su lucha por la representación política, hasta las mujeres campesinas del Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil, o discursos cargados de razón de las mujeres palestinas, dejaron patente la idea de que el sistema las margina. Desde África Subsahariana las mujeres denunciaron el acaparamiento de tierras y la necesidad de que la lucha sea global.

Especialmente interesante fue el discurso de Majda, una feminista polaca que describió el recorrido de su país y su transformación social desde el comunismo hasta las reformas actuales que penalizan a las mujeres en sistemas de trabajo manufacturados porque las confinan a ser el eslabón más bajo. Esta feminista polaca puso el ejemplo de los recortes en guarderías, que empeoran la calidad de vida de las mujeres, sobre las que todavía sigue recayendo la labor de cuidado.

Desde Brasil, mujeres campesinas  del Movimiento sin Tierra contaron que la lucha de sus mujeres es la lucha por la tierra que habitan, especialmente porque son ellas quienes se responsabilizan de alimentar a sus familias. El MST recordó la importancia de luchar contra las grandes empresas del agronegocio, que destruyen el territorio, los alimentos y los derechos de las mujeres.

Las feministas indignadas de España también alzaron su voz en la Asamblea de Mujeres agradeciendo el ejemplo de las primaveras árabes y reiterando su crítica a representantes de políticas que se alejan de las reivindicaciones de las mujeres y del pueblo. Las indignadas recordaron que los recortes sociales suponen una violencia de Estado sobre las mujeres responsables de hijos, hijas, nietas, nietos o mayores.

Estas reivindicaciones, adornadas con continuos cánticos y proclamas contra la violencia en México o Palestina, adornaron la Asamblea que sirvió de inicio al Foro, y dejó claro  que el feminismo es uno de los grandes valores del movimiento globalizador que sigue contagiando la lucha a nivel mundial y, lo que es más importante, la esperanza.

Migrantes y derechos globales

Mientras nuestras patrulleras embisten  pateras en aguas españolas, recortamos los derechos a la salud de muchas personas migrantes y algunos políticos como Cameron  desalientan la migración en el interior de la UE, la sociedad civil mundial reclama en el Foro Social de Túnez justo lo contrario: flexibilizar las fronteras, proteger los derechos humanos de los  más vulnerables y sustituir políticas militares de control por procesos que promuevan la integración y combatan las causas de las migraciones.

La defensa de los movimientos globales ha sido este año otro de los grandes temas debatidos en el foro. Esto es lo que se habló en el coloquio, “Impacto de las políticas de migraciones de la UE en el Norte de África”. Allí varias organizaciones africanas y europeas de apoyo a personas migrantes explicaron cómo la política migratoria europea no está limitada a Europa. La complicidad de los países fronterizos del Norte de África para impedir la entrada de personas migrantes es comprada y para ello se utilizan las llamadas “condicionalidades”, donde se ofrece ayuda al desarrollo a cargo de que estos países del Norte de África controlen a las  personas  migrantes, con prácticas que en Europa no podrían desarrollar.

Personas migrantes de todo el mundo denunciaron la doble moral de los países europeos que les impiden escapar de la pobreza. Y nos sacaron los colores a la sociedad civil europea por no explicar el escándalo que supone que nuestros gobiernos esquilmen sus países empobreciéndolos y luego se nieguen a aceptar las migraciones que generan.

Entre estos colectivos  pudimos escuchar a Hassan Boubakri, del Centro tunecino de Migraciones y Asilo, que expuso la complicidad de las antiguas dictaduras en el Norte de África para complacer a los europeos en control de fronteras. Boubakri explico que, hoy en día, lucha para reorganizar los acuerdos migratorios en su país, que garanticen la protección de la persona  migrante, pero se niega a ser cómplice de políticas injustas.  El tunecino denunció, asimismo, la situación de las personas  refugiadas libias abandonadas en el desierto tunecino en el campo de Choucha.

Una de las voces más autorizadas para hablar de las violaciones es Amadou M Bow, representante de la Asociación Mauritana de Derechos Humanos, que experimenta diariamente el hostigamiento y las sinrazones burocráticas para expulsarles.  M Bow explicó cómo la presencia de guardias civiles españoles patrullando costas mauritanas ha supuesto un escándalo dentro del país al cuestionar la soberanía nacional. Mencionó además que Mauritana, después del golpe de estado, utiliza los acuerdos migratorios para legitimarse, aunque éstos vayan en contra de sus habitantes. Por último recalcó la importancia de la  unión de la sociedad civil mundial para solucionar los problemas de violaciones, porque la migración es sobre todo un problema global.

Jean Louis NTumba, representante de una ONG marroquí de apoyo a los subsaharianos en el país, expresó su preocupación por la situación de los migrantes en el norte del país y tras la salida de algunas ONG como MSF que velaban por su salud y derechos. También incidió en la dificultad de trabajar con subsaharianos migrantes en el país, porque es un colectivo que esta ahí “pero no existe al estar en un limbo legal”. NTumba resaltó el racismo en el país y la sorpresa de que la población marroquí acepte que Marruecos sea un país de personas migrantes, pero no  que pueda recibirlas.

Si bien es cierto que el foro es sobretodo un espacio de debate, también hay lugar para las propuestas concretas. Uno de los temas más debatidos en el FSM de Túnez 2013 ha sido el papel de la sociedad civil como actor de cambio y como elemento necesario para la construcción de una ciudadanía global. En la línea de contribuir a una ciudadanía universal, entendida como el acceso y disfrute universal de los derechos humanos  por parte de todas las personas sin ninguna discriminación, la organización francesa Movimiento Utopía  lanzó en el Foro Social Mundial una interesante e innovadora iniciativa: el pasaporte de ciudadano/a universal. Se trata de un documento que permitiría la promoción del derecho a la libre circulación  y de residencia como un derecho fundamental de toda persona. Este documento no sería expedido por los Estados sino por una organización denominada Organización por una Ciudadanía Universal (O-C-U) que está integrada por tres ONG: Movimiento Utopía, Emmaüs Internacional y Foundation Danielle Mitterrand. La O-C-U ha contactado con diferentes Estados para que validen su iniciativa. Uno de los Estados que puede aceptar esta iniciativa en breve es Guinea Ecuatorial. También se están manteniendo conversaciones con el gobierno de Ecuador.

Esta iniciativa es apoyada por diversas personalidades del ámbito de la cultura y de la política como Federico Mayor Zaragoza (ex director de la UNESCO), Vandana Shiva (ecofeminista  y científica india), Mario Soares (ex Presidente de Portugal y  Chico Whitaker (Fundador del FSM-Brasil), etc.

Junto con la iniciativa del pasaporte de ciudadanía universal, otra de las propuestas es celebrar una conferencia internacional sobre el derecho  a la libre circulación  en el marco de las Naciones Unidas en el próximo mes de mayo.

Frente a aquellos que han sostenido que se trata de una iniciativa utópica, se han alzado otras voces alegando que se trata de una necesidad histórica. Más allá del debate sobre la viabilidad o no de la propuesta, lo que queda claro es que siendo la tendencia de los Estados  regular el fenómeno migratorio de manera cada vez más excluyente, un discurso que aboga por el reconocimiento de la libertad de circulación como un derecho fundamental, abre una vía a la esperanza.

Transiciones Democráticas, Derechos Humanos y Gobernanza Inclusiva

Por parte de SOLIDAR, red europea progresista, se organizaron varios talleres para abordar esta cuestión. En los dos últimos siglos, muchos países han experimentado transiciones democráticas, pasando de regímenes autoritarios con una baja participación de la sociedad civil en los procesos de toma de decisiones a sociedades más democráticas caracterizadas por una mayor participación y por autoimponer límites al ejercicio del poder político. Tras la primavera árabe, países en Oriente Medio y en el Norte de África se embarcaron en la construcción de nuevas sociedades en las que se intenta dar prioridad a la defensa de los derechos humanos, la construcción de una ciudadanía activa y una gobernanza inclusiva.

Sin embargo, en años recientes, organizaciones de derechos humanos, de  mujeres, sindicatos que buscan reformas o que luchan por derechos de las minorías, son víctimas de represión por parte de las autoridades con el fin de eliminar toda forma de oposición y disenso de los regímenes en el poder. Esto ha sucedido en todas las partes del mundo, pero ha sido muy visible, tras las primaveras árabes, ya que el resultado ha sido un evidente retroceso en los derechos de reunión, asociación y libertad de expresión durante las transiciones democráticas experimentadas.

Durante el FSM se ha querido poner de manifiesto las contradicciones inherentes a estas transiciones democráticas y señalar la necesidad de apoyar los derechos de asociación, reunión y libertad de expresión.

Justicia Climática y Acaparamiento de Tierras

El Acaparamiento de Tierras es la expresión en español para referirse al término en inglés Land Grabbing. La wikipedia lo define como “un nuevo ciclo mundial de apropiación de tierras (por parte de gobiernos ricos o empresas), que se inició en el año 2008 a partir de la crisis alimentaria que se desató durante ese año”. No es que sea algo nuevo, las tierras ha sido siempre, desde la época de los romanos, una premisa para la colonización.  Pero hoy en día, con la globalización, es un fenómeno en alza, realmente preocupante cuando se da en países donde hay hambre. Las tierras compradas, se usan para la exportación a países ricos o para combustibles, no para alimentar a la gente.

La presencia de La Via Campesina es  imprescindible en los Foros Sociales Mundiales y este año acuden a Túnez con una representación de más de cincuenta campesinos y campesinas que denuncian la compra de tierras que sufren. El equipo de Alianza por la Solidaridad tuvo la suerte de poder asistir a alguna de sus ponencias, en este caso sobre el fenómeno de “acaparamiento de tierras”, un tema que la sociedad civil del sur, y en concreto la Vía Campesina, lleva años denunciando. Alzaron sus voces campesinos de Senegal, Mali o Camerún.  Todos denunciando que existe una carrera desenfrenada por la energía y los recursos aludiendo a un desarrollo que no existe en manos de las transnacionales ni de los terratenientes.

Durante las más de 3 horas de debate nos convencieron que el verdadero desarrollo viene de manos de los campesinos tradicionales o de las comunidades indígenas que proponen modos de explotación más sostenibles. Los/as latinoamericanos/as nos contaron sus luchas contra las transnacionales de la soja transgénica y contra los agrocombustibles. Especialmente interesante fue la exposición de Lidia Ruiz, de Paraguay, un país donde el 85% de las tierras están en manos del 2% de la población. Los casos se fueron repitiendo por el campesinado de otros muchos países como Argentina, Costa de Marfil, Filipinas o India con críticas a la economía verde y a la economía azul (de los océanos) que han privatizado bienes comunes para el lucro de unos pocos

La internacionalización del movimiento contra el acaparamiento es fundamental “porque se produce por parte de empresas o gobiernos extranjeros, por lo tanto la denuncia ha de ser tanto en el Norte como en el Sur”.

Con la idea de articular redes, desde Grain nos hablaron de esta web farmlandgrab.org, que recoge mucha información sobre el tema. Además, con Alianza por la Solidaridad, esperamos poder trabajar con  la ciudadanía contra el acaparamiento de tierras de Francia que presiona por una mayor coherencia de su país sobre “land grabbing”. El colectivo ha investigado ya 110 casos de “acaparamiento de tierras” por parte de empresas francesas.

Conclusiones: Manifiesto de la Asamblea de Movimientos Sociales

Las Asambleas de convergencia pretenden ser un lugar de acción dentro del foro donde se concentran organizaciones y movimientos interesados por un mismo tema. Desde el conflicto palestino a la deuda externa o la justicia climática, las Asambleas son la dosis de alternativas que el foro produce, aunque en los últimos años se ha venido criticando su excesivo peso como foro de debate y poca acción.

Estas son algunas de las conclusiones de una de las asambleas más multitudinarias, la Asamblea de los Movimientos Sociales que puede servir como manifiesto y resumen del Foro. Y recoge su ánimo.

En ella se hace mención a la fuerza que recoge el Foro de las luchas de América Latina y la inspiración de las primaveras árabes como alternativa para la descolonización real de los pueblos.  Se reflejan aquí luchas comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación y opresión.

La declaración final de esta asamblea pone nombres y apellidos a las injusticias: “Guerras, ocupaciones militares, tratados neoliberales de libre comercio y medidas de austeridad expresadas en paquetes económicos que privatizan los bienes comunes y los servicios públicos , rebajan salarios, reducen derechos, multiplican el desempleo, aumentan la sobrecarga de las mujeres en el trabajo de cuidado y destruyen la naturaleza. Estas políticas afectan con intensidad a los países más ricos del Norte, aumentan las migraciones, los desplazamientos forzados, los desalojos, el endeudamiento, y las desigualdades sociales como en la Grecia, Chipre, Portugal, Italia, Irlanda y en el Estado Español. Refuerzan el conservadurismo y el control sobre el cuerpo y la vida de las mujeres. Además, tales agentes intentan imponernos la “economía verde” como solución para la crisis ambiental y alimentaria, lo que además de agravar el problema, resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida y de la naturaleza.Denunciamos la intensificación de la represión a los pueblos en rebeldía, el asesinato de las y los liderazgos de los movimientos sociales, la criminalización de nuestras luchas y de nuestras propuestas”.

Y presenta la lucha contra las transnacionales y el sistema financiero y su deuda y tratados de libre comercio.  Clama a favor de la justicia climática y la soberanía alimentaria, expresando que elcalentamiento global es resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo. Esto supone una denuncia contra la “economía verde”  rechazando todas las falsas soluciones a la crisis climática como los agrocombustibles, los transgénicos, la geo-ingeniería y los mecanismos de mercado de carbono.

Los movimientos sociales también realizaron una fuerte denuncia en su comunicado a la violencia hacia las mujeres, como ya hemos contado en líneas anteriores.  Hubo también tiempo para denunciar los falsos discursos sobre los derechos humanos y la lucha contra el terrorismo en referencia a conflictos como Libia, Mali o Siria.

Por último destacar un apartado específico en favor de la democratización de los medios de comunicación masivos y por la construcción de medios alternativos, fundamentales para avanzar en la derrocada de la lógica capitalista.

 Enlaces de interés:

Foro Social Túnez

Carta de principios del foro social mundial

El Foro Social Mundial frente al espejo de las redes. 20minutos.es


[1] Alianza por la Solidaridad –organización miembro de la Plataforma 2015 y más-  nace de la unión de Solidaridad Internacional, Habitáfrica e IPADE.

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Río+20: Frustración y cuestionamiento del rol de Naciones Unidas

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Río+20: Frustración y cuestionamiento del rol de Naciones Unidas

Publicado el 06 noviembre 2012 por admin

Por Arantxa García. (Fundación IPADE)

Lejos de renovar y avanzar en los compromisos que en Río 92 dieron lugar a los Convenios de cambio climático, biodiversidad y lucha contra la desertificación y marcaron un punto de inflexión para la comunidad internacional en materia de desarrollo sostenible, la Cumbre de Río+20 ha vuelto a escenificar la incapacidad de nuestros líderes mundiales para dar respuestas innovadoras a la actual crisis socio-ambiental.

Río+20 se cerró con un acuerdo de mínimos que el gobierno brasileño se empeñó en calificar de éxito. Sin embargo, se trata de un documento lleno de recomendaciones y reconocimientos vacíos de contenido que no responde a la magnitud de los problemas a los que pretende dar solución ni a las necesidades de muchas poblaciones empobrecidas que en países del Sur ya están sufriendo los impactos del deterioro ambiental en temas básicos como su alimentación o la disponibilidad de agua.

La inmensa mayoría de organizaciones de la sociedad civil, valoramos Río+20 como un gran fracaso y una oportunidad perdida ante la necesidad urgente de plantear un nuevo modelo de desarrollo que equilibre realmente medio ambiente, sociedad y economía y tenga en cuenta los ya científicamente demostrados límites ecológicos de nuestro planeta. Además, aunque el texto de Río+20 alude en repetidas ocasiones a la participación de la sociedad civil, la realidad ha sido muy diferente. Por ejemplo, la propuesta más votada en los Diálogos de Desarrollo sostenible (espacio habilitado para la participación de la sociedad civil) fue la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles con la promesa de que los jefes de Gobierno la incorporarían al texto de negociación, pero finalmente las alusiones a este tema no pasan de recordatorios a diversos compromisos incumplidos.

El documento “El futuro que queremos” no plantea críticas sistémicas al actual modelo de desarrollo ni aborda temas importantes como el reconocimiento de la deuda ecológica contraída con las poblaciones del Sur o nuevas fuentes de financiación para el desarrollo sostenible. En él se menciona por ejemplo en diversas ocasiones el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas (reconoce que no todos los países tenemos la misma responsabilidad en el origen por ejemplo del calentamiento global) pero sin aportar nada sobre cómo implementarlo: no hay ni un solo compromiso vinculante, ni una apuesta firme de financiación por parte de los países enriquecidos para que los países en desarrollo puedan garantizar el bienestar de sus poblaciones.

En época de crisis, nuestros gobernantes prefieren seguir optando por relegar los temas ambientales sin darse cuenta de que gran parte de los problemas actuales tienen una relación directa con nuestro sistema de producción, distribución y consumo y con las desigualdades en el uso y acceso a los recursos naturales en este mundo globalizado.

Además, la crisis económica continúa siendo la principal excusa para que no adopten compromisos reales con la erradicación de la pobreza cuando la tan necesaria financiación para el desarrollo podría conseguirse llevando a cabo políticas que apostaran por la lucha contra los paraísos fiscales o la aprobación del impuesto a las transacciones financieras (ITF). El miedo por parte de los gobiernos a tener que realizar contribuciones económicas obligatorias y cumplir con decisiones vinculantes, también quedó patente en la decisión final de no conceder estatus de agencia al Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Río+20 ha sido también una oportunidad perdida para salir con un mandato claro que evite que las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) fomenten procesos especulativos, especialmente cuando tienen un grave impacto sobre la pobreza y el medio ambiente, como los mercados de alimentos. Sigue siendo fundamental avanzar en la coherencia de políticas especialmente sobre el papel del Banco Mundial que ejerce un rol financiero esencial en el seno de Naciones Unidas mientras continúa financiando proyectos de energía fósil con consecuencias sociales y ambientales nefastas.

Sorprende también que el documento de Río+20 siga elaborando recomendaciones sobre temas prioritarios como seguridad alimentaria, cambio climático, biodiversidad, bosques y desertificación sin interrelacionar estos problemas globales.Los cultivos dependen de la tierra, de la biodiversidad y de la disponibilidad de agua y condiciones climáticas apropiadas para crecer, por lo que las soluciones deben ser globales e integradoras.

En cuanto a la propuesta de Colombia y Guatemala para lanzar en Río+20 un proceso para la construcción de unos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ha quedado bastante diluida. Si bien es importante reforzar el trabajo para el cumplimiento de los ODM, a pesar de saber  que algunas de las metas previstas no se alcanzarán en 2015, no debería posponerse la formulación de los ODS si queremos seguir avanzando en nuevo marco de desarrollo sostenible.

Entre las pocas cosas rescatables del proceso oficial, están la presentación del IWI (Inclusive Wealth Index) por parte del Programa Internacional de Dimensiones Humanas de la Universidad de Naciones Unidas con apoyo del PNUMA, un nuevo indicador para medir la riqueza de un país -más allá del PIB- que busca incorporar la dimensión ambiental y social. El IWI combina datos de capital humano (logros en educación, salud) y capital natural (datos forestales, pesqueros, combustibles fósiles, tierras agrícolas…). Esperemos poder dejar atrás el PIB y que se asuman a nivel internacional indicadores más completos.

Economía verde o como pintamos de verde el capitalismo

La falta de voluntad y ambición para transformar el modelo actual de desarrollo también ha quedado reflejada en la vaguedad con que se ha definido el concepto de economía verde. Se habla de ella en unos términos tan amplios que cada país puede interpretarla como quiera, dejando así abierto el campo a la mercantilización de la naturaleza. Además, el documento hace diversas menciones a la importancia del sector privado en el contexto de la economía verde, por encima de los valores y derechos de las personas y la naturaleza.

Lo cierto es que bajo el paraguas de la economía verde, muchos gobiernos y empresas siguen promoviendo falsas soluciones (agrocombustibles, cultivos transgénicos, fertilización oceánica, mercados de carbono etc.) con impactos sociales nefastos (acaparamiento de tierras, alteración de ciclos naturales, incremento de conflictos relacionados con la tenencia y gestión de recursos) que únicamente perpetúan las desigualdades Norte-Sur.

En definitiva, la economía verde no plantea ninguna solución o alternativa para avanzar en la construcción de un desarrollo sostenible ya que en ningún momento cuestiona los insostenibles niveles de consumo y producción de los países del Norte, contemplando el crecimiento económico como solución y no como causa estructural de la actual crisis.

Cúpula de los Pueblos: éxito de movilización de la sociedad civil

En paralelo a la Cumbre oficial que dejó tanta decepción, la Cúpula de los Pueblos congregó a miles de movimientos sociales en torno a propuestas y alternativas para cambiar el actual modelo de desarrollo. El documento final recoge propuestas en base a las conclusiones generadas en los 5 ejes temáticos planteados, entre ellos soberanía alimentaria y justicia socio-ambiental.

 

Vandana Shiva, Marina Silva y Leonardo Boff entre otros mostraron en este foro sus voces críticas al proceso de Naciones Unidas y a lo alejado de los problemas reales de la ciudadanía. Leonardo Boff insistía en “recuperar los valores de respeto, cuidado, y cooperación como alternativa al modelo feroz”.

Además, unas 80.000 personas salieron a la calle (20 J) con motivo del “Día de movilización global en torno a los bienes comunes” para exigir a los jefes de Estado y de gobierno allí reunidos que no apoyaran un nuevo “capitalismo verde” y plantearan soluciones reales pensadas para las personas ante la crisis ambiental.

¿Seguimos?

El retroceso que ha supuesto Río+20, los nefastos resultados de Copenhague o la falta de ambición y voluntad política en Cancún y Durban en materia de Cambio Climático, así como el escaso compromiso de los países desarrollados en el marco del Convenio de Naciones Unidas de Lucha Contra la Desertificación, nos lleva a cuestionarnos qué sentido tiene seguir invirtiendo recursos en la celebración de estas costosísimas reuniones si no se acometen con una voluntad política clara y se traducen en compromisos concretos para implementar medidas reales. Las personas empobrecidas y los ecosistemas en los que viven no pueden seguir esperando.

Nuestros gobernantes no pueden seguir escudándose en la crisis económica para no replantear el actual modelo de desarrollo. Por una parte, porque las crisis actuales son estructurales y tienen que ver con la obsolescencia del modelo neoliberal y por otra, porque la peor crisis a la que tenemos que hacer frente es la crisis de valores, en la que el individualismo se coloca por encima de los bienes comunes.

Decepcionados con nuestros políticos que una vez más no han estado a la altura, nos queda la fuerza, la ilusión y la unión demostrada por los movimientos sociales reunidos en la Cumbre de los Pueblos, cada vez más concienciados de que el buen vivir no se basa en la acumulación de bienes, sino en las relaciones humanas y con el entorno

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Las implicaciones del rescate bancario para las políticas públicas. La Bancarrota de la Economía Española (en cinco actos)

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Las implicaciones del rescate bancario para las políticas públicas. La Bancarrota de la Economía Española (en cinco actos)

Publicado el 03 octubre 2012 por admin

Por Rodolfo Rieznik (Profesor de Economía. Economistas sin Fronteras)

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El Monopoly africano

El Monopoly africano

Publicado el 27 enero 2012 por admin

 

La colonización de África dejó un continente trazado con escuadra y cartabón europeos en el que las fronteras fueron marcadas al azar y sin tener en cuenta la pluralidad de factores culturales, sociales y económicos de sus habitantes. Siglos después, en plena globalización, las sombras de una nueva colonización vuelven de la mano de grandes inversores extranjeros que se instalan en la región para hacerse con millones de hectáreas en las que cultivar productos que muchas veces son exportados íntegramente a otros países. Esta vez, los ignorados son aquellos agricultores y ganaderos que se ganan la vida en las tierras de las que son desplazados para dejar paso al “desarrollo” extranjero. La agricultura se ha convertido así en un filón tan rentable como la especulación financiera.

Este nuevo orden agrícola, al que estamos asistiendo, tiene su origen hace más de una década, pero ha alcanzado su apogeo a partir de la crisis alimentaria de finales de 2007 y principios del 2008. Según las previsiones de la FAO, la producción de alimentos tendrá que aumentar por lo menos un 70%, de aquí a 2050, para poder dar de comer a una población mundial que alcanzará los 9.100 millones de personas (actualmente ronda los 7.000 millones). Más gente, más alimento, más producción, más negocio, según la perspectiva de estos inversores.

El principal problema, a la hora de conocer cuántas hectáreas del continente africano están ya en manos extranjeras, es el oscurantismo que rodea estos acuerdos. Sin embargo, varios informes internacionales, afirman que una gran parte de los nuevos inversores que aterrizan en África proceden de países emergentes con escasez de tierras cultivables y agua para producir alimentos, como los Estados del Golfo (Arabia Saudí, Bahrein, Omán, Qatar…), o países asiáticos con mucha población y problemas de seguridad alimentaria como China, India o Corea del Sur. A la lista también hay que incluir a  Suecia, Alemania, Reino Unido y EE.UU, o países africanos como Egipto y Sudáfrica, que han suscrito acuerdos con Angola, Kenya, Zambia, R.D.Congo, Mozambique, Senegal, Malì, Sudán, Swazilan, Uganda, Botsuana, etc. Además de tierra y agua, buscan mano de obra barata.

Nambia (Silvia Sala)
El destino del suelo es cada vez con mayor frecuencia la producción de alimentos básicos, como el maíz, el arroz o el trigo, pero en muchas ocasiones también se destina, aunque de forma más minoritaria, según el Instituto Internacional de Investigación de Política Alimentaria, a la producción de materias primas agrícolas no alimentarias o agro-combustibles. Otras veces, se trata en realidad de “operaciones de cobertura” de las operaciones especulativas en mercados de derivados sobre materias primas agrícolas, que realizan los fondos soberanos de inversión (enormes masas patrimoniales propiedad, por lo general de los Estados exportadores de petróleo, constituidas a partir de los ingresos de la exportación de crudo) que son quienes están también detrás de estas inversiones en tierras de cultivo. Las operaciones no siempre se instrumentan a través de una compraventa, sino que a menudo las transacciones realizadas son contratos de arrendamiento a muy largo plazo o contratos de cultivo y suministro de alimentos a cambio de infraestructuras rurales y agrícolas, como sistemas de riego y carreteras.

Según el informe Tierra y Poder, publicado recientemente por Intermón Oxfam, a partir de los datos de recogidos por la Land Matrix Partnership, desde el año 2001, en todo el mundo han sido puestas en venta, se han concedido licencias para su explotación o han sido arrendadas, 227 millones de hectáreas mediante acuerdos a gran escala por parte, principalmente, de estos inversores internacionales. A pesar de la falta de transparencia, de la que hablábamos anteriormente, hasta ahora se han verificado más de 1.100 acuerdos en torno a un total de 67 millones de hectáreas. La mitad de estos contratos tienen lugar en África y afectan a un área equivalente al tamaño de Alemania.

Los inversores extranjeros provienen principalmente del sector privado, aunque con importante apoyo, ya sea financiero o de otro tipo, de organismos estatales. La presencia de Gobiernos, directamente o a través de empresas públicas o alianzas público-privadas, es también significativa en el grupo de inversores, pero lo es aún más en los países receptores de estas inversiones. Según datos del Instituto Internacional de Investigación de Política Alimentaria, entre 2006 y 2009 se realizaron un total de 33 operaciones en países africanos, de las cuales en al menos 23 (o un 69,7%) hubo intervención de un Estado o de una entidad estatal.

Los gobiernos nacionales de los países a los que se dirige la inversión atraídos por la falsa idea de desarrollo olvidan que están obligados a proteger los derechos e intereses de la población y se alinean del lado de los inversores, a los que ofrecen contratos nada exigentes, precios bajos y otros incentivos. El acaparamiento de tierras está provocando la expulsión de los pobladores, que ni siquiera son consultados, a pesar de que en muchos casos son agricultores o ganaderos locales que trabajan y sobreviven de esas tierras desde hace años. Los gobiernos e inversores saben que estos pobladores no disponen de ningún título de propiedad porque, tradicionalmente, esta siempre se ha regido por costumbres y tradiciones centenarias, sin registros.

Namibia (Silvia Sala)

Los derechos humanos fundamentales de estas personas, como el derecho a la tierra y a su protección, al agua, a los recursos naturales, a la seguridad alimenticia, al trabajo son, por tanto, continuamente violados. En la otra cara de la moneda de los compradores, se sitúan especuladores, intermediarios que trafican con tierra como si fuera una mercancía cualquiera y países como Sudán, Tanzania, Kenya, Malawi o Etiopía, con sus gobiernos a la cabeza, que han abierto las puertas de par en par a la inversión extranjera destinada a la agricultura, especialmente a la compra y explotación de tierras de cultivo.

África es un gran tablero de Monopoly, producto del imparable avance hacia un modelo agrícola africano basado en la concentración de la tierra en unas cuantas manos. Por ello, es necesaria la puesta en marcha de un código internacional de conducta que saque del secretismo a estas operaciones, respete los derechos de los pobladores, promueva un reparto equilibrado de beneficios, evite la explotación y ponga punto y final a este nuevo intento de colonialismo africano.

Si quieres seguir profundizando, te recomendamos el artículo de Patricia Garrido de nuestra campaña África Cuenta [PDF] y el documental Planeta en Venta.

 

 

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Social Watch Informe 2012

Informe Social Watch 2012: el desarrollo será sostenible o no será

Publicado el 17 enero 2012 por admin

La Cumbre de Naciones Unidas para el Desarrollo Sustentable -Río 2012- es un llamado urgente a cambiar la forma de pensar

Jueves 22 de diciembre de 2011

Partiendo de la base de que todo ser humano tiene “derecho a un futuro“, el Informe 2012 de Social Watch afirma que sin sostenibilidad no hay manera de revertir las tendencias mundiales de desigualdad y falta de derechos. En esta línea, focaliza sus miradas hacia la próxima Cumbre de Naciones Unidas para el Desarrollo Sustentable, conocida como Río +20, que tendrá lugar en junio de 2012.

De acuerdo con el Informe, esta próxima Cumbre debería de plantearse como un “llamado urgente a cambiar la forma de pensar” en un contexto de insostenibilidad palpable a nivel global. Este cambio de mentalidad se debería dirigir hacia la redefinición del Estado como “el actor indispenable que establece el marco legal, hace cumplir las normas de equidad y los derechos humanos y fomenta el pensamiento ecológico a largo plazo, basado en la legitimidad democrática”. La hoja de ruta para esta necesaria perspectiva de largo plazo debería pasar por ser conscientes de la responsabilidad histórica que tienen las generaciones presentes de cara a las próximas. Además, es fundamental restaurar los derechos públicos por encima de los privilegios de las grandes empresas. “A pesar de todas las teorías y modelos, la desigualdad es el motivo por el que la pobreza no retrocede o lo hace muy lentamente, aún en países con rápido crecimiento económico. Al darles más derechos a las grandes empresas sin las obligaciones correspondientes, la globalización ha exacerbado las deigualdades en el seno de los países y entre ellos”.

Otra tajante afirmación es que, lejos de enfocar la importancia de Rio+20 hacia la adaptación de nuevos objetivos, la clave para el éxito de esta Cumbre será la implementación de los objetivos ya acordados. Hay necesidad de que se desarrollen a la par “conceptos, resultados y acciones” concretas. Para que esto sea posible, ha de crearse como herramienta clave “un sistema de vigilancia y responsabilidad que pueda lograr que todos los gobiernos, del Norte y del Sur, estén sometidos a una revisión de sus obligaciones en el ámbito nacional y al mismo tiempo, genere el derecho a pedir apoyo cuando se cumple con esas obligaciones nacionales pero los recursos disponibles siguen siendo insuficientes”.

La argumentación de que el desarrollo va ligado a la producción de gases contaminantes queda deslegitimada cuando la palabra “desarrollo” va asociada a bienestar social y no exclusivamente a bienestar económico. Así, en países como Uruguay o Costa Rica, con emisiones de carbono de tres toneladas per cápita al año, “se ha logrado reducir la mortalidad infantil al mismo nivel que un país que emite 20 toneladas al año: Estados Unidos.”

El crecimiento no puede darse a costa de cualquier cosa. La tendencia de las políticas es centrarse en el auge económico. Pero según demuestran los datos del Informe, el crecimiento económico no es proporcional al desarrollo social y medioambiental. El incremento económico requiere de energía, y la energía, según los reportes de las organizaciones pertenecientes a los 66 países de la red Social Watch, está asociada a petróleo, que a su vez está asociado a contaminación. Otra preocupante tendencia es que una alternativa “verde” al petróleo, el biocombustible, supone una importante alteración medioambiental y campesina ocasionada por la expansión del monocultivo agroindustrial para la producción de esta “alternativa energética” que, en la mayoría de los casos, ni siquiera es consumida por el país productor.

Dada la configuración del sistema mundial pueden darse incoherencias entre sostenibilidad ecológica y desarrollo social, pero no por ello ha de abandonarse la búsqueda del concepto de desarrollo sostenible. El primer paso para armonizar estas incoherencias pasa por reconocerlas. Es el caso de Bolivia que depende del gas y el petróleo para financiar sus políticas sociales contra la pobreza pero, a su vez, tiene reconocidos por Ley los Derechos de la Madre Tierra.

En este equilibrio entre “proyecto coherente” y “búsqueda”, la sociedad civil es otro actor clave para reorientar el rumbo insostenible del sistema. Así queda reflejado en la actualidad y por lo tanto también en el Informe. Este 2011 ya no sólo ha estado marcado por la crisis sino por la reacción social frente a ésta. Las revoluciones y levantamientos árabes o el movimiento 15M en España, lanzan preguntas sobre la viabilidad de nuestro futuro. Las democracias se defienden, en ocasiones hasta de sí mismas, pues “cuando faltan los derechos civiles y políticos básicos, la sociedad civil no puede organizarse de forma pacífica, las personas no logran hacerse oír, y las políticas guberamentales pierden calidad”.

Roberto Bissio, Secreatrio Internacional de Social Watch, señala que “este ’derecho a un futuro’ es la tarea más urgente del presente. Se trata de la naturaleza, sin duda, pero también se trata de nuestros nietos y de nuestra propia dignidad, de las expectativas del 99% de los 7 mil millones de hombres y mujeres del mundo, de niñas y niños a quienes hace dos décadas se les prometió sostenibilidad, y que en cambio han visto que sus expectativas se transforman en fichas de un casino financiero mundial que no controlan”.

Así, para comprender el concepto de Estado y su función a cumplir en este marco crítico, habría que defender que la financiación no pasa tanto por invertir en un “rescate financiero de los bancos de los países más ricos que se habían vuelto demasiado grandes para fracasar”, como por una inversión seria y coherente en la tecnología, coordinación y redefinición de un futuro necesario para todos. Ha de asumirse profundamente la importancia de los límites: no de los límites en derechos (discurso gubernamental tradicional frente a las adversidades), sino de los límites del crecimiento que configuren la sostenibilidad del sistema.

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Foro Busan

¿Puede ser eficaz la ayuda sin derechos?

Publicado el 17 enero 2012 por admin

El foro de Busan concluye sin recoger la mayoría de las peticiones de la sociedad civil y marcando aún más las diferencias entre actores Norte-Sur. Desde la Plataforma 2015 y más, Ana Bustinduy viajó con la delegación de WIDE a Corea para participar en las reuniones del Cuarto Foro de Alto Nivel de Eficacia de la Ayuda, del que hace el siguiente balance.

Viernes 2 de diciembre de 2011

Ayer se cerró en Busan, Corea del Sur, el Cuarto Foro de Alto Nivel de Eficacia de la Ayuda. Durante tres días, los representantes de la OCDE, junto a 300 personas representantes de sociedad civil de todo el mundo, han debatido la agenda para el cambio, un punto y aparte al proceso que inició con la Declaración de París y siguió con la Agenda de Acción de Accra de 2008. La espantada de China fue el gran interrogante en este Foro de Alto Nivel, donde las organizaciones de sociedad civil reclamaban un enfoque de derechos humanos para la ayuda al desarrollo. Finalmente, se respondió en el documento final de conclusiones, con una diferenciación en los compromisos de actores del norte y actores del sur, dejando una puerta abierta a una Asociación para el desarrollo de dos velocidades, pero sobre todo con dobles estándares.

El HLF4 de Busan, suponía varios puntos clave para el contexto actual de la cooperación al desarrollo.

En primer lugar se planteaba un cambio de la agenda de eficacia de la ayuda, hacia una agenda de eficacia del desarrollo. Sin embargo, este cambio, que ha cristalizado en la denominada Asociacion Global para el desarrollo, no ha seguido el camino esperado desde la Agenda de Acción de Accra. Un ejemplo evidente es la terminología: no se ha logrado incluir, como reclamaban las organizaciones de sociedad civil la eficacia del desarrollo, sino que el documento de conclusiones habla de una eficacia de la cooperación al desarrollo. Y esta cooperación se orienta hacia un modelo que, siguiendo las tendencias de la OCDE, Banco mundial e instituciones como la Unión Europea, se basa en el crecimiento económico, con tímidas alusiones a un desarrollo inclusivo, muy lejos de las propuestas de desarrollo sostenible y basado en derechos humanos reivindicado por las organizaciones de sociedad civil globales.

Siguiendo este esquema, los temas clave debatidos en sesiones paralelas llamadas building blocks se centraron en el nuevo contexto, muy relacionado con la movilización de recursos en el actual contexto de crisis económica y financiera con una previsible caída en la ayuda oficial al desarrollo. La inclusión de nuevos actores, como el sector privado como agente de desarrollo, es un tema clave reflejado ampliamente en el documento de conclusiones. En juego estaba la delimitación de en qué términos y bajo qué estándares se plantea la entrada del sector privado. Las organizaciones de sociedad civil planteaban una entrada del sector privado ligado a estándares de derechos humanos, con plena aplicación de los principios de París (rendición de cuentas, alineación con las políticas nacionales, transparencia y orientación a resultados de desarrollo con indicadores de impacto). Señalaban la importancia de que el sector privado no sustituya la responsabilidad de los poderes públicos en la provisión de servicios públicos y el cumplimiento de los compromisos adquiridos de erradicación de la pobreza. Sin embargo el documento final no recoge estas demandas.

La cooperación Sur Sur, con cabida a nuevos actores que no han suscrito la declaración de París, como los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) es otro marco esencial para incluir a estos nuevos donantes cuyo volumen de desembolso supone un impacto importante en el panorama del desarrollo. De nuevo, las organizaciones de sociedad civil abogaban por potenciar la cooperación sur sur desde un desarrollo centrado en las personas, en el marco de los derechos humanos, con énfasis en la transferencia de conocimiento, tecnologías y capacidades. Tras la presión principalmente de China, en Busan se ha reconocido el papel diferenciado de la cooperación Sur Sur, dejando los acuerdos de Busan como de cumplimiento voluntario para estos actores en lo que se puede denominar un fracaso para establecer estándares basados en las normas internacionales de derechos humanos y los principios de desarrollo sostenible.

La sociedad civil consiguió un logro importante tras Accra, al conseguir sentarse en la mesa de negociaciones como un actor más. Tras las fuertes críticas a la Declaración de París, que se realizó sin proceso de consulta alguno, de cara a Busan sí ha conseguido participar de pleno derecho. Sin embargo, su principal reivindicación, la inclusión de un marco de derechos humanos, ha sido resultado de una infructuosa negociación con pocas posibilidades de verse incluido como elemento estructural que alimentara los compromisos post Busan.

El fracaso ha sido evidente. Solamente se menciona el enfoque de derechos humanos en el párrafo relativo a la sociedad civil, con lo que el nuevo partenariado para el desarrollo, pretende ser un nuevo paradigma, pero en realidad es una suerte de borrón y cuenta nueva frente a los compromisos adquiridos en Accra, retrocediendo casi al punto de partida.

Otras cuestiones esenciales, que realmente marcarían un cambio de rumbo, como la eliminación de la ayuda ligada para 2013 como proponían las organizaciones de sociedad civil ha sido también borrada del documento final. Se retoma a duras penas, tras la fuerte oposición de Japón y Unión Europea, el punto de la Agenda de Accra que hacía mención a revisar los calendarios para ponerle fin: no se establecen fechas ni ulteriores compromisos, ni tan siquiera el de publicación de estos calendarios.

El uso prioritario de los sistemas nacionales, tanto para compras como para monitoreo y seguimiento, petición de Rwanda en el marco de las negociaciones y uno de los pilares de la Declaración de París, recibió también fuerte oposición durante las negociaciones. Finalmente se ha mantenido un deber de argumentación de los países donantes que no prioricen los sistemas nacionales con lo que de nuevo, el pretendido marco de asociación entre socios vuelve a ser la relación asimétrica de donantes y receptores pre París.

En cuanto a la transparencia en el desembolso de los fondos, su publicidad y predictibilidad, ha quedado recogida también de una forma parcial, a través de la referencia a la iniciativa IATI, con el compromiso de que los países la implementen plenamente para 2015.

La ausencia de otras cuestiones esenciales como la coherencia de políticas para el desarrollo o medidas de reconocimiento de derechos (asociación, reunión y libertad de expresión) como vía para establecer un entorno facilitador para las organizaciones de sociedad civil suponen un retroceso considerable, sin que los representantes de los países donantes avancen respecto a los compromisos que adquirieron en Accra.

El impacto puede ser especialmente grave en el marco de los derechos de las mujeres. Las organizaciones de mujeres y movimientos feministas, reunido en Busan, han visto como gran parte de sus demandas clave no tienen viso de realizarse. Si bien desde la Declaración de París, donde no se mencionaba siquiera la equidad de género, se ha avanzado hasta incluir un párrafo en el documento de Busan, no se considera aún suficiente.

El párrafo en su estado actual menciona como medidas la necesidad de contar con indicadores desagregados por sexo, incluir objetivos para la equidad de género como parte de la rendición de cuentas, menciona como referentes los compromisos internacionales en materia de equidad de género y refuerza la idea de transversalización de género al mencionar que todos los esfuerzos de desarrollo tienen que abordar la equidad de género y empoderamiento de las mujeres.

Sin embargo, si no se llega a reconocer en el documento un compromiso con el enfoque de derechos como articulador de las políticas de desarrollo, se corre el riesgo de instrumentalizar el género y las políticas de género en beneficio del crecimiento económico, como se menciona ya en algunos borradores de posiciones oficiales.

Evitar mencionar los derechos de las mujeres pero sí subrayar su empoderamiento económico supone un retroceso frente al que los movimientos feministas y de mujeres han reaccionado con una declaración política que se anexa a la posición de sociedad civil en el foro previo.

La declaración final de las organizaciones de sociedad civil, presentada el día 28, ha tenido pues escaso eco. Poco margen de negociación y pocos visos de cambio de paradigma para la asociación global de desarrollo, que sentará sus bases a través del grupo de trabajo de aquí a Junio de 2012. El papel del Foro de Desarrollo de Naciones Unidas (DCF) puede suponer un nuevo espacio para reivindicar que una eficacia del desarrollo sin compromisos claros difícilmente se conseguirá.

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Pensamos con palabras; en femenino

Publicado el 27 octubre 2011 por admin

Lo que no se comunica no se conoce o tiende a ser conocido sólo por público especializado. Por ello, la comunicación es un instrumento para el desarrollo, para la inclusión de públicos no especializados y, a su vez, es una herramienta muy potente a la hora de abordar la igualdad de género en la cooperación al desarrollo y de sensibilizar sobre su importancia estratégica si de verdad se pretender apostar por un mundo más justo.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta a la hora de abordar la cuestión, es ser conscientes de que pensamos con palabras, y que conceptualizamos e imaginamos el mundo a través del lenguaje. Es decir, el lenguaje crea y destruye realidades sociales. Lo que no se nombra, no existe. Y es éste es el eje vehicular que da sentido y forma a este artículo. Pero el lenguaje es, a su vez, un espejo que reproduce fielmente los valores de las diferentes culturas. No da cuenta sólo de qué se nombra sino del cómo, dónde y para qué se nombra. Por ello, identificar los valores sexistas o excluyentes que naturalizan a través del lenguaje la subordinación y la desigualdad, es un reto que siempre debe acompañar nuestro trabajo. Pero en la medida que crea y destruye realidades, la comunicación es, a su vez, un instrumento para el cambio y un elemento de poder que no sólo debe apostar por no reproducir y naturalizar la desigualdad sino que debe integrar la voz y la experiencia de las mujeres. “Quién comunica” no es ajeno a qué se comunica, cómo y dónde; ni por supuesto al poder que tiene cada colectivo.

Hay distintas concepciones de desarrollo, pero todas están determinadas por la existencia de una cultura patriarcal. Hablamos mucho de globalización. Pero la primera, la más arraigada y con mayor capacidad de mutación o resistencia es la del patriarcado. Un sistema de dominación transversal a espacios y culturas que, si bien adopta formas más o menos coercitivas en cada sociedad, se encuentra plenamente arraigada en todas ellas.

Si abordamos, someramente, el trabajo por la igualdad de género desde una perspectiva histórica, no podemos dejar de rescatar los siguientes documentos:

La conferencia de México de 1975, donde por primera vez las mujeres son reconocidas como colectivo sometido a una espacial vulnerabilidad. En México, se identificaron tres objetivos esenciales: La igualdad plena de género y la eliminación de la discriminación este motivo, la integración y plena participación de las mujeres en el desarrollo, y una apuesta por una mayor contribución de las mujeres al fortalecimiento de la paz mundial.

La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, adoptada y abierta a la firma y ratificación, o adhesión, por la Asamblea General en su resolución 34/180, de 18 de diciembre de 1979 y que entró en vigor en septiembre de 1981.

En Copenhague, en 1980, se aborda la cuestión de la eficacia de los derechos, se toma conciencia de que existe disparidad entre los derechos garantizados y la capacidad de las mujeres para ejercer los mismos. Se pone entonces el acento de intervención en la educación, en la oferta de servicios adecuados para la salud y en iguales oportunidades para empleo.

La tercera conferencia de Nairobi, en 1985, contó con más de 15.000 representantes de organizaciones no gubernamentales que debatieron y se reunieron de forma paralela a las sesiones oficiales. Se trata de la Conferencia Mundial para el Examen y la Evaluación de los logros del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz.

La cuarta conferencia, la que marcaría un antes y un después, es la conferencia de Beijing, en 1995, partir de esta fecha, el esfuerzo político se centró en fortalecer el papel social y político de las mujeres de forma que pudieran hacer valer sus prioridades, necesidades y valores, en las agendas políticas de los Estados.

En buena lógica, esta evolución permeó los estudios sobre comunicación y género. Así. si en un primer momento, se centraron en cómo se trataba la imagen de las mujeres en los medios de comunicación, a partir de los años 90 se abre una nueva línea de investigación, la de las mujeres como sujeto de comunicación (control, acceso y poder). Una línea clave en los estudios sobre los procesos de empoderamiento, cuestión de especial calado para los países del sur.

Trabajar en la promoción y defensa de los Derechos Humanos, obviamente implica trabajar específicamente en los derechos de las mujeres. Para ello se hace necesario trabajar para la eliminación de las desigualdades de género, en todas sus expresiones: en los ámbitos político, económico, social y cultural, pero también en lo material y lo simbólico, en lo colectivo y lo personal, en lo global y lo local. Y en esto, la comunicación tiene un papel muy importante que jugar.

Pese a todo lo expuesto, la perspectiva de género y el uso de lenguaje no sexista ha sido tomado como un asunto menor o secundario, de ahí que aún sean necesarias guías como la que tienes en tus manos.

Lamentablemente, a la hora de abordar esta cuestión, todavía sigue siendo necesario recordar que los derechos de las mujeres no son negociables ni posponibles, ni son un asunto “estético”. Porque sin la igualdad de las mujeres, no es posible ni el desarrollo ni la democracia.

 

Los actores clave

 

Actores institucionales: Los encontramos de muy distintos tipos, Estados, que desarrollan sus propias políticas en relación a la cooperación al desarrollo, organismos multilaterales, unos especializados en ayuda al desarrollo y otros en género, universidades, en lo relativo a la investigación y la docencia…

 

ONGD´s: Sociedad civil organizada que apoya a la sociedad civil de otros países; contribuyendo a la construcción democrática en el Sur, y también en el Norte, donde fomenta la responsabilidad ciudadana y hacen seguimiento a las políticas públicas de desarrollo.

 

Movimiento de mujeres: El diccionario de la RAE define feminismo como “Doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres. Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres”, y a eso se dedica el movimiento de mujeres y, más concretamente, el movimiento feminista. Como acertadamente señala Celia Amorós, “el feminismo es el Pepito Grillo de las democracias”.

 

Redes: como se verá más adelante, una de las tendencias del trabajo de la sociedad civil es el trabajo en red, en este sentido, hay que destacar el importante papel que estas redes, formales e informales, están jugando en el ámbito que nos ocupa.

 

Otros: sin duda, hay otros actores como es el caso de los medios de comunicación y el papel estratégico que tienen a la hora de construir la agenda política o de sensibilizar a la opinión pública.

 

Áreas prioritarias de intervención

 

Empoderamiento: proceso por medio del cual las mujeres incrementan la capacidad de configurar sus vidas y las de su entorno, una evolución sobre la conciencia, en el estatus y en la influencia que pueden ejercer en la interacción social. Consiste en el proceso a través del cuál las mujeres se facultan, se habilitan y se autorizan. Empoderarse es sentir y tener la capacidad para hacer cosas, viviendo con autoridad y reconocimiento.

 

Participación: en la vida política, económica, social y cultural. Vivimos en un mundo donde la política es masculina, la economía invisibiliza el trabajo de las mujeres, la sociedad las subordina y la cultura es patriarcal y está diseñada por hombres.

 

Garantía en ejercicio y disfrute de los derechos: Los derechos humanos valen lo que valen sus garantías, si no…son pura retórica. El artículo 3 de la CEDAW señala que “Los Estados Partes tomarán en todas las esferas, y en particular en las esferas política, social, económica y cultural, todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para asegurar el pleno desarrollo y adelanto de la mujer, con el objeto de garantizarle el ejercicio y el goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales en igualdad de condiciones con el hombre”. Marcela Lagarde lo explica así: “Cada mujer tiene el derecho autoproclamado a tener derechos, recursos y condiciones para desarrollarse y vivir en democracia. Cada mujer tiene derecho a vivir en libertad y a gozar de la vida”.

 

Violencia contra las mujeres: manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres, que han conducido a la dominación masculina, a la discriminación contra las mujeres por parte de los hombres y a impedir su pleno desarrollo (Declaración de Beijing).

 

Las tendencias institucionales

 

Transversalización y mainstreaming de género: Enfoque político y metodológico cuyo objetivo es la integración de la perspectiva de género como herramienta clave en la intervención y de las mujeres como colectivo. En la “corriente principal de desarrollo” (reconocimiento de la necesidad de influir en todas las metodologías, análisis, políticas y planificación desde una perspectiva de género, y no sólo bajo un enfoque de acciones directas y específicas a favor de la mujer). El objetivo inmediato es la mejora de la posición social y económica de las mujeres.

 

Políticas públicas de Cooperación al desarrollo y Género, las paganas de la crisis:  como consecuencia de la crisis económica mundial ha habido una tendencia clara de todos los gobiernos e instancias institucional a reducir la ayuda al desarrollo. Misma suerte han corrido las políticas públicas para la igualdad de género. En el Informe 2011 de los ODM, el propio secretario General de NNUU, Ban ki-Moon, señalaba “este informe muestra al mismo tiempo que todavía nos queda un largo camino por recorrer en cuanto al empoderamiento de las mujeres y de las niñas”.

 

 

las líneas de trabajo de la sociedad civil

 

Trabajo en red: las organizaciones han entendido el trabajo en red como un proceso de fortalecimiento de las capacidades y del empoderamiento organizativo, como un proceso que las enriquece interna y externamente, además de magnificar el impacto de su acción y garantizar la sostenibilidad de sus intervenciones. Con esta estrategia se multiplica el impacto de su intervención y se optimizan recursos.

 

Generar espacios intersección y alianzas: en los últimos años, se han generado espacios de trabajo común entre las organizaciones de mujeres y las organizaciones que trabajan en la cooperación al desarrollo, generando de esta forma un mayor fortalecimiento en el trabajo por la igualdad de género en la cooperación al desarrollo.

 

Enlaces de interés

CONGDE: http://www.congde.org

Plataforma 2015 y Más: http://www.2015ymas.org

WIDE: http://wide.gloobal.net/

ONU Mujeres: http://www.unwomen.org/es/

Estrategia de Género en Desarrollo de la Cooperación Española:http://www.maec.es/SiteCollectionDocuments/Cooperaci%C3%B3n%20espa%C3%B1ola/Publicaciones/DES%20GENERO.pdf

Objetivos de Desarrollo del Milenio: http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/

Informe ODM 2011:http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/pdf/MDG_Report_2011_SP

Código de Conducta de las ONGD´s de la CONGDE: http://www.congde.org/ant/documentos/Codigo%20Conducta.pdf

 

 ————–

[1] En el año 2006, con el objetivo de potenciar el trabajo en género, varias mujeres socias y trabajadoras de ACSUR crearon ACSURAS, cuya finalidad es apostar por un cambio de patrones de género y fortalecer el trabajo en red. ACSURAS representa un instrumento de trabajo, una plataforma de participación, cuyos objetivos tanto en Norte como en Sur son: Potenciar e impulsar el trabajo por la igualdad entre hombres y mujeres; Empoderar y dinamizar el trabajo en red con el tejido asociativo feminista con el objetivo de sensibilizar y presionar para la deconstrucción del modelo excluyente del patriarcado; Asimismo, ACSUR lleva a cabo un Plan Intra-organizacional de Género.

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Huella Ecológica

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Este Mundo no es viable

Publicado el 13 octubre 2011 por admin

El mundo que conocemos hoy no es viable. Los intereses económicos de una parte de la humanidad, junto a su falsa idea de bienestar, destrozan el planeta, provocan conflictos, desplazamientos y empobrecen a la mayor parte de la población. Vivimos en una época de consumismo atroz donde no hay tiempo para el análisis, pero en la que las relaciones son cada vez más complejas. Hoy en día, cada acción que realizamos en el Norte repercute en el Sur aunque apenas nos demos cuenta.

Por eso es necesario que las informaciones de los medios ayuden a explicar y a entender los complicados conceptos e hilos que tejen el mapa mundial. Sólo de este modo seremos capaces de asumir nuestras responsabilidades y formar parte de una ciudadanía comprometida. El periodista forma parte de esta sociedad acelerada. Encerrado en su trabajo diario salta de un tema a otro sin apenas digerirlos ni relacionarlos. Sin embargo, es necesario que se pare a reflexionar, ya que con su voz, puede contribuir a la que la gente se replantee sus ideas y a modificar actitudes que deterioran el planeta y la calidad de vida del conjunto de la población.

Crisis sistémica

En el  difícil contexto en el que nos encontramos vemos a diario noticias que hablan de crisis económica y financiera. Sin embargo, estos han sido sólo dos pequeños vértices del problema real en el que vivimos; nuestro sistema actual no funciona. Hay crisis ambiental, crisis energética, política y valores. Todos estos problemas están relacionados y responden a un modelo de desarrollo basado en una idea de consumo y producción material sin límites, cuyas consecuencias afectan a toda la población. De ahí que hablemos de una crisis sistémica que plantee un nuevo contexto. Para adaptarnos a él estamos obligados a modificar nuestras orientaciones políticas y sociales hacia modelos más sostenibles.

El sistema productivo sobre el que se han desarrollado nuestras sociedades se ha esmerado en gestar una ciudadanía escasamente crítica que ha dejado el poder en manos de los poderes políticos y las grandes empresas e instituciones internacionales, responsables de las crecientes desigualdades sociales, la inseguridad alimentaria, las migraciones, el origen de muchos conflictos y el deterioro del medio ambiente.

Un sistema más justo y equitativo en términos socio-ecológicos debería adoptar un enfoque multidimensional que reconozca que la producción y el consumo son sólo dos componentes más del bienestar humano, y que el maximizar ambos no necesariamente conduce a incrementar nuestro nivel de desarrollo. Es necesario diferenciar entre crecimiento económico y desarrollo.

Déficit ecológico y huella ecológica

Uno de los principales problemas que nos han llevado a esta situación de crisis sistémica es que consumimos por encima de nuestras posibilidades. Estamos agotando los recursos del planeta. Pero no todos tenemos la misma responsabilidad. De hecho, se calcula que un 20% de la población, la que reside en los países desarrollados, consume el 80% de los recursos. Ese  20% de la humanidad no sólo es quien ha agotado los recursos naturales, sino que es también responsable de la destrucción de la capa de ozono y ha generado montañas de basura.

Durante años hemos actuado bajo la falsa ilusión de que el planeta cuenta con una cantidad infinita de recursos a disposición de los humanos. Pero hay una serie limitada de bienes que debemos compartir entre todos los habitantes del planeta. Cuando consumimos de más o desperdiciamos lo que tenemos es a costa de los intereses de otros. El despilfarro del Norte empobrece a los países del Sur. Una relación que, sin embargo, no se ve reflejada en los medios informativos.

La falsa fe en la posibilidad de un consumo sin límites que aparece en la publicidad contradice la realidad de un mundo ecológicamente finito. Esta es una de las consecuencias más evidentes del divorcio existente entre sociedad y naturaleza que caracteriza a los países  desarrollados. Este divorcio se ve acrecentado a medida que más y más población humana se concentra en las grandes urbes. El hecho de que más de la mitad de la población mundial viva ya en ciudades contribuye a consolidar una falsa percepción de desvinculación e independencia con respecto a los ecosistemas y los servicios que estos generan.

Pero no sólo es que una minúscula parte de la población emplee lo que es de toda la humanidad, sino que sobrepasa los recursos actuales y se endeuda con las poblaciones futuras. Consumimos más recursos de los que el planeta es capaz de generar y contaminamos más de los que puede absorber y asumir. Para entenderlo hay que tener en cuenta el concepto de Huella ecológica. La huella ecológica es el cociente de dividir la superficie productiva del planeta entre el número de personas que lo habitan. Según los últimos datos el resultado es aproximadamente de 1,8 hectáreas por persona. Si se supera, se produce un deterioro grave de la naturaleza. Actualmente la media mundial es de 2,2 hectáreas por persona, sin embargo esto no se distribuye de manera homogénea. La de un habitante medio de Estados Unidos es de 5 hectáreas, mientras que la de un español es 3 hectáreas y la de un indio, 0,8 hectáreas. Si los niveles de consumo de todas las personas de la tierra fuese como el de los americanos harían falta cuatro o cinco planetas Tierra. Pero no se trata ya solamente de que el modelo occidental no sea extensible a escala universal, es que ni tan siquiera se puede mantener en el Norte en sus condiciones actuales. El medio ambiente depende de nuestras acciones colectivas y está condicionado por las medidas que tomemos hoy.

Fuente: http://myfootprint.org/es/about_the_quiz/what_it_measures/

Conflictos y migraciones ambientales

Vivimos por encima de nuestras posibilidades, pero no a todos nos repercute de la misma manera. Precisamente los países del Sur, los que menos contribuyen al deterioro ambiental, son los más afectados. Por lo general son países que dependen de las materias primas y del consumo local para sobrevivir, por lo que pequeños cambios en el entorno modifican por completo su modo de vida. La degradación ambiental provoca el empobrecimiento, la lucha por los recursos y obliga a desplazarse a miles de personas a otros lugares en busca de sustento.

Si analizamos las noticias de los medios de comunicación vemos que continuamente hacen referencia a guerras y migraciones. Sin embargo, rara vez son explicadas en clave ambiental. Por lo general no buscan la raíz del problema, sino que describen acontecimientos puntuales y concretos. Esto hace que, la mayoría de las veces, los espectadores olviden o desconozcan cuáles son los motivos de estos conflictos. En ocasiones, incluso los propios sujetos implicados desconocen estos temas.  

Fenómenos como el cambio climático, la deforestación, la desertificación o el agotamiento de los recursos están provocando continuos desplazamientos de población hacia los núcleos urbanos. Según las estimaciones de Naciones Unidas el 60% de los movimientos migratorios podrían tener su origen en cuestiones ambientales, aunque la mayoría de las veces se traducen como movilizaciones por causas socioeconómicas. Es un fenómeno complejo que actualmente tan sólo es tenido en cuenta cuando se habla del impacto de catástrofes naturales repentinas y no en las consecuencias a largo plazo que genera la degradación ambiental.

También es común que los conflictos, tanto a nivel local como internacional tengan como base la lucha por el dominio de unos bienes naturales escasos. La dificultad de estos problemas ambientales es que es difícil cuantificarlos, identificar sus fuentes o responsables, individualizar sus causas y precisar quiénes se benefician y quiénes se perjudican con ellos. Pero la comprensión del origen y la evolución de los conflictos ambientales son de especial importancia para avanzar hacia su resolución y incluso para prevenirlos, y es aquí donde los comunicadores juegan un papel muy importante.

Muchos de los conflictos ambientales de nivel local parecen invisibles a los ojos de la opinión pública. En otras ocasiones no son noticia hasta que en el enfrentamiento se implica una gran potencia mundial. Para cuando llegan a ser portadas la razón originaria del enfrentamiento ha pasado ya a un segundo plano y se confunde y disfraza como luchas de poder políticas o económicas. El resultado es una percepción social ambigua de la realidad.

Economía Verde

En los medios se nos muestra que el éxito de la humanidad se basa en el control y el dominio del entorno. Se mantiene el mito del hombre frente a la naturaleza. Los seres humanos han reducido a la naturaleza a mero objeto o recurso, apropiable, mensurable y medible del que se puede se puede obtener beneficios. Pero hoy no se puede continuar con un crecimiento económico que conlleve el insostenible impacto ambiental al que estamos acostumbrados. Es necesario cambiar las reglas del juego. Siguiendo un poco esta línea y tratando de respetar el entorno, ha surgido un nuevo concepto de negocio respetuoso con el medio ambiente. Se conoce como la “economía verde”, una expresión que ha calado, pese a no conseguir un consenso total. Se podría definir como “un desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”. Esta definición fue empleada por primera vez en 1987 en la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo de la ONU (la conocida comisión Brundtland) y se espera que las próximas reuniones de Naciones Unidas sobre cambio climático sigan muy cerca estas ideas.

En momentos en los que la situación económica no es favorable, es común que se deje en un segundo plano las cuestiones ambientales. Sin embargo, se estima que los costes globales y los riesgos del cambio climático, (traducidos en pérdidas de cultivos, aumento de desastres naturales, epidemias, etc.) equivaldrán a la reducción del 5% del PIB global anual, y si no actuamos pronto, podrían llegar más de un 20%. La idea de que no es posible hacer frente al cambio climático porque se necesitan grandes cantidades de dinero choca con la realidad de que, de no realizarse, acabará por producirse, antes o después, una grave recesión. La Economía Verde surge en este contexto como una alternativa para producir empleo y generar riqueza a la vez que se respeta el entorno.

Pero no se pueden caer en atajos en el camino hacia el desarrollo sostenible. Su objetivo no es sustituir sin más unas empresas por otras, sino producir un cambio en los comportamientos y tendencias en toda la comunidad internacional, en dirigentes políticos, en el mundo empresarial y en la ciudadanía.

No cabe duda de que un cambio de mentalidad es lento y difícil. Requiere afianzar nuevos valores. Para conseguirlo resulta de gran importancia los programas educativos y divulgativos. Por eso, el periodista que decide afrontar por primera vez  temas  relacionados con el medio ambiente y el desarrollo sostenible tiene una responsabilidad enorme, un compromiso con el planeta y con el futuro de la humanidad.

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